17 de febrero de 2011

Luces de invierno.

Tú, yo, caminos encontrados sin quererlo, coincidencias inesperadas sin fin. Y palabras. Palabras insignificantes llenas de significado. Tú no querías olvidar, y yo no quería rendirme.

Fue una casualidad que se encontraran, que compartieran un viaje incómodo hacia un lugar poco deseado. No se conocían, y al principio tampoco querían hacerlo. Ambos estaban abandonados a la rutina y a la monotonía, y de ninguna manera iban a intentar cambiarlo, por mucho que las voces les instaran a ello.

Pasaron su primer día sin apenas rozarse, aunque ella ya tenía claro que lo necesitaba, que su respiración se aceleraba con su cercanía, que sus manos lloraban su lejanía. Quería formar parte de él.

Pasaron los días y notaba un vacío en su alma, sólo completada con un simple saludo por parte de él. Comenzaron a mantener una relación un tanto extraña, llena de vaivenes y de momentos electrizantes, no sin ser contemplados por ambos desde un lugar rodeado de dudas.

Ella lo tenía claro desde siempre, su respiración pertenecía ya a otra persona, a él. Gritaba con todas sus fuerzas y lloraba lágrimas de impotencia, seguidas de una sonrisa perfecta dirigida al amor de su vida.

Se acercaba el momento decisivo, y justo en el borde del abismo él se atrevió a saltar y ella se quedó asustada dejándolo ir por un momento. Volvieron las lágrimas, esta vez acompañadas de una decisión casi obsesiva. Sí, maldita sea, sí.

Llegó el esperado día, con un comienzo no tan esperado y con instantes que él creía de tristeza. Ella era feliz, todo estaba saliendo según los sueños de su último mes. Ese día terminó con un beso. Con un beso y con muchas promesas al aire.

Felicidad plena. Esas eran las dos únicas palabras que podían describirles. Los días se convirtieron en años en sus cabezas y tuvieron una conexión, antes vista, pero nunca sentida de esa manera.

Viven la mejor historia de amor jamás imaginada, son luces de invierno que se iluminan y se dan calor para enfrentarse a la lluvia y al viento, juntos. Siempre.

Tú me inspiras. Me completas. Haces que tome aliento, haces que merezca la pena vivir en este mundo de hipocresía y dolor.


Te amo.

1 comentario:

  1. Me encantó cielo, has descrito tal el comienzo de esta relación. Me gusta como escribes y como expresas cada detalle de lo que sucedio...

    Te amo cielo, cada dia que pasa me doy cuenta aun más de porque no te habre conocido antes o que mi decision fue la correcta y no me arrepentiré de ninguno de los segundos que hemos pasado juntos a pesar de que no tengamos muchas cosas en comun o que a veces tengamos pequeñas discusiones lo mas importante es que TE AMO y estoy muy feliz de estar a tu lado

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